INSTITUTO JESÚS SACERDOTE

Comentario y nuevo reglamento del estatuto-directorio IGS

«A causa de Cristo»

El presbítero consagrado en el Instituto Jesús Sacerdote

Presentación

El Instituto Jesús Sacerdote tuvo inicio en 1958 y fue aprobado por la Santa Sede el 18 de abril de 1960. Lo ha querido fuertemente el beato Santiago Alberione, fundador de los 10 Institutos de la Familia Paulina. El padre Alberione ha manifestado siempre atención y vivo interés formativo por los sacerdotes diocesanos, también porque fue párroco y director espiritual del Seminario de Alba, antes de que el Señor lo llamara a fundar varios institutos de consagrados para desarrollar la peculiar misión de evangelizar con los medios masivos y los medios más eficaces.

Conocía muy bien las fatigas y las pruebas que los párrocos deben afrontar en el ministerio y, por tanto, iluminado del Espíritu Santo, dio inicio a un instituto secular para los sacerdotes diocesanos, para que pudieran experimentar un “algo más” de gracias, de fraternidad, de celo apostólico en el desarrollo de la misión ellos confiada.

Significativas y motivadoras sus palabras al presentar el Instituto: «Tantos sacerdotes diocesanos sienten viva la necesidad de una espiritualidad más profunda, de una familia espiritual de la cual formar parte, de una vida más empeñada en la perfección, abrazando los Consejos evangélicos. Y buscan esto, aunque permaneciendo en su lugar desarrollando el ministerio confiado por su obispo en la Diócesis, acogiendo el don de la perfección de los Consejos evangélicos que dona a ellos un “algo más” de gracia, bendición y fecundidad apostólica…»

Se inspira en las enseñanzas de los Sumos Pontífices y de una manera particular en el Concilio Vaticano II (Perfectae Caritatis, n.11; cfr. también Pastores Dabo Vobis, n. 81).

El Instituto está constituido por presbíteros diocesanos que «mediante la profesión de los Consejos evangélicos se empeñan en una imitación siempre más perfecta del eterno sacerdote Jesucristo» (San Pablo VI). Hacen parte del Instituto obispos, sacerdotes y diáconos del clero diocesano, para desarrollar en modo más fiel y fecundo el ministerio pastoral, valorizando la espiritualidad apostólica de la Familia Paulina con la cual comparten todas las riquezas espirituales. Buscan hacer síntesis entre el ministerio apostólico y el empeño de santificación y de vivir una profunda fraternidad entre ellos.

La vida espiritual de los presbíteros IGS tiene su centro en Jesucristo Divino Maestro, Camino, Verdad y Vida: «Vivirlo y darlo al mundo de hoy con los medios de hoy». En la fidelidad a los Consejos evangélicos acrecientan la eficaciade su acción pastoral, ayudando a ser fermento de unidad, de comunión y de servicio generoso en los presbíteros diocesanos.

En obediencia responsable al propio obispo se empeña no solo en servir a los fieles de la parroquia o de la diócesis, sino de la humanidad entera. A tal fin se sirven de todas las ayudas y subsidios ofrecidos por la Familia Paulina, colaborando a «difundir y a consolidad el Reino de Dios» mediante el apostolado de la comunicación social. Aseguran su formación permanente, participando en momentos enriquecimiento espiritual con retiros y cursos de ejercicios, además de relaciones fraternas y de acompañamiento ofrecidos a ellos por parte de los responsables del Instituto.

Roma, 25 de enero de 2019

Fiesta de la Conversión de san Pablo

Breve historia del Instituto Jesús Sacerdote

Algunos datos históricos del

“INSTITUTO JESÚS SACERDOTE”

El Instituto Jesús Sacerdote se ha ido desarrollando poco a poco en la mente y en el corazón del padre Alberione; es como el formarse en seno materno de un organismo viviente, que al final cuando nace no es aún adulto y se requiere tiempo para constituirse en la plenitud de su ser y actuar. Partiendo del principio que el Señor no enciende tadas las lámparas de golpe, sino en la medida en que se procede, así ha sido para el Instituto “Jesús Sacerdote”.

El padre Gabriele Amorth escribe: ­«En julio de 1959 [el Primer Maestro] me llamó y me dijo que dejara toda otra ocupación y me didacara de los tres institutos: dos que apenas habían nacido (María Santísima de la Anunciación y San Gabriel Arcángel), más otro para sacerdotes, que debía hacer nace yo». Así se pensó en organizar ejercicios espirituales para el clero; el primero se dio del 14 al 19 de septiembre de 1959, día que se podría considerar como el “diez natalis” del Instituto, porque ante la propuesta hecha por el padre Alberione de hacer parte de la Familia Paulina se adhirieron siete sacerdotes.

[El P. Anania Antonio (Saca Coeli, CS), el P. Audino Alessandro (Gizzeria, CZ), el P. Ciccioli Pietro (Montefortino, AP), el P. Riccobene Giuseppe (Deli, CL), el padre Rossi Carlo[1] (Podenzano, PC), el P. Staurenghi Carlo (Padernello, BS), el P.  Tedeschi Gaetano (Serino, AV), el P. Urbani Vincenzo, (Allumiere, RM). Tenemos un manuscrito del Primer Maestro que inicia con estas palabras: «En septiembre entró un buen número de sacerdotes en el Instituto de “Jesús Sacerdote”. El Padre Alberione en la clausura de la conmovedora función dijo: “¡Bendito sea el Señor!”…».

En 1960, cuando el instituto tenía apenas siete novicios, «salió, incluso, —escribe el padre Amorth— la aprobación pontifia de los tres institutos, gracias a la ascendente del Primer Maestro, al empeño del padre Poggi (aplicado entonces en la Congregación de los religiosos[2]) y al beneplácito  del Card. Larraona, que para el Prumer Maestro se habría hecho en cuatro». Así, el 8 de bril de 1960 se obtuvo la aprobación pontificia.

Los cursos de ejercicios espirituales tenidos para el Clero, gracias a la publicidad en Vida Pastoral, se aprovechó la ocación propicia para proponer la adhesión al Instituto; en 1960 participaron 82 sacerdotes; en 1961 se programaron tres cursos con un total de 87 participantes; este es también el año de las primeras profesiones, tenidas el 25 de septiembre. En estos primerso dos-tres años se adherieron sacerdotes que después colaboraron tanto en el desarrollo de los otros institutos paulinos; recordamos solo algunos nombres: P. Francesco Formicola, P. Giusepp Riccobene, P. Furio Fabbri, P. Antonio Cerrore, etc.

Mayormente, los predicadores de los ejercidios eran los sacerdotes de la Sociedad de San Pablo, con la constante presencia del Fundador; entre ellos se dinguieron el P. Giovanni Roatta por la fuerte espiritualidad paulina y el P. Stefano Lamera, por la experiencia y amor hacia los sacerdotes. En 1963, el P. Lamera, por voluntad del Fundador, dejaba el oficio de Superior de la Casa de Roma para asumil el mismo encargo en la comunidad de la San Pablo Film, en la Via Portuense, 746 – Roma. Dos años después, en 1965, con indicaciones de P. Amorth, porque el Instituto aumentaba en número y se volvía cada día más pesado para él seguir los tres Institutos, el P. Alberione nombró al P. Stefano Lamera, Delegado del Instituto Jesús Sacerdote y la sede pasó de la Casa Generalicia, de la Via Alessandro Severe, a la Via Portuense. Es en esta sede que, en 1967, el P. Lamera encuentra, por primera vez, al P. Furio Gauss, sacerdote d ela Diócesis de Trieste, que tendrá un papel casi determinante para el incio del Instituo “Santa Familia” y la fundación de la Asociación “Ancilla Domini”.

El Instituo, guiado por el P. Stefano Lamera, arrastrado por su entusiamos, de su fidelidad a la palabra del Fundador, de su amor hacia los sacerdotes, aumenta cada vez más; la propuesta a veces no iba por lo sutil: «Es un don que el Señor te hace. El don no se refuta. Firma la propuesta de adhesión y tendrás tantas gracias del Maestro Divino y de su Made y de san José». A distancia de los años, más de uno ha dado gracias al P. Lamera por aquella firma que, no totalmente convencido, ha puesto: las gracias en su sacerdocio han sido verdaderamente numerosas. Otras, en cambio, aquellas menos emotivas, querían ver “claro” el don que se les ofrecía y entraban o detrás de una madura deliberación o se decían que no lo aceptaban. Un cierto número, después de la muerte del P. Lamera, no siguieron más el Instituto.

Durante este perído se debió actualizar el Estatuto, siendo superado aquel con fecha 8 de abril de 1960, año de la aprobación pontificia y único para todos los Institutos. Se necesitaba volver a elaborar uno completamente nuevo, adactado a los sacerdotes y con su Directorio, puesto al día con las directrices del Concilio Vaticano II. Este trabajo ha necesitado numerosas convocaciones a Roma de algunos miembros que ayudaran al Delegado para confrontaciones, evaluaciones, rehechuras, examinar otros Estatutos de asociaciones sacerdotales antes de la redacción definitiva. No faltaba la visita al Fundador para oír su palabra.

La Casa de la Sociedad de San Pablo de Via Portuense, donde estaba el P. Stefano, no siempre era adecuada para la acogida de los miembros. De aquí la necesidad que el Instituto tuviese una propia casa, donde la convocación de los sacerdotes y su formación espiritual no fuesen condicionadas. El 1 de mayo de 1973, fue inaugurada la Casa de Circonvallazione Appia, 162 – Roma, convirtiéndose en la Sede propia del Instituto.

Mientras tanto, al lado, casi en simbiosis, del Instituto “Jesús Sacerdote” se inserta el instituto “Santa Familia”. El 4 de enero de 1972, en la cripta de la Iglesia Divino Maestro de las Pías Discípulos, don Zanoni[3] confía al Instituto Jesús Sacerdote y, por tanto, al Delegado P. Stefano Lamera el naciente Instituto Santa Familia; y él, con la colaboración de los sacerdotes del Instituto, inicia la preparación del Estatuto; porque para la aprobación pontificia se hace referencia siempre a la aprobación tenida para los otros Institutos agregados del 8 de abril de 1960.

El P. Lamera con el eslogan: «Non hay Instituto “Jesús Sacerdote” sin el Instituto “Santa Familia”, y no hay “Santa Familia” sin “Jesús Sacerdote”», jungando sobre la composición de la familia de Nazareth, poca lógica, quizás, pero eficaz desde el punto de vista práctico, ha dado un fuerte incremento a los dos Institutos y si para los otros Institutos paulinos, al menos en Italia, iniciaba una crisis de crecimiento para ellos, había un constante incremento. Una manifestación de entusiasmo, de conocimiento recíproco, eran las peregrinaciones a Lourdes y los congresos anuales para los Institutos.

En 1977 entra en el Instituto el sacerdote, siervo de Dios, P. Bernardo Antonini; naicdo en Cimego (TN) el 20 de octubre de 1932, transferiendose aún pequeño con la familia a Raldon (VR); ordenado sacerdote, el 26 de junio de 1955, en la Diócesis de Verona, conoció el Instituto y su espiritualidad por medio de las Hijas de San Pablo, que en la ciudad administraban dos librerías; se adherió a él con una plena convicción, sobre todo por los santos votos; entre él y el P. Stefano Lamera hubo una total sintonía y tras la caída del régimen comunista, se acercó en las exrepúblicas soviéticas de la cual devien un apóstol celante; fundó el Seminario “Regina Apostolorum”, el Instituto Teológico “Santo Tomas de Aquino”, el periódico Svet Evangelia, incansable docente y conferencista; murió en Karaganda (Kaza-kistan) el 27 de marzo de 2002.

En 1983 el Instituto (IGS) había conseguido el número de miembros 437, de los cuales 33 obispos. El 30 de marzo de 1990 la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica aprueba definitivamente el Estatuto, que sustituye el del 1877 que tenía un período de prueba de diez años. En 1998, tras la muerte del P. Stefano Lamera, padre espiritual para muchos sacerdotes y obispos, en Italia el Instituto tenía 422 miembros (aunque muchos jurídicamente no del todo regulares), divididos en 28 grupos confiados a un responsable.

El Delegado es asistido por el Consejo de seis miembros IGS. El “instituto Jesús Sacerdote”, el 28 de julio de 1998, obtuvo el reconocimiento de Personalidades Jurídicas Civiles en el Ministerio del Interior.

Al P. Lamera, como responsable fue sucedido por el P. Giovanni Perego: pero después de 9 meses, aproximadamente, debido a su nombramiento como Provincial SSP en Italia, fue llamado a sustituirlo el P. Domenico Cascasi, que desarrolló dicha tarea por 12 años, cuyo mandato inició el 1 de septiembre de 1998 y lo dejó al P. Emilio Cicconi el 31 de agosto de 2010. Después de la muerte del P. Lamera, el Instituto descendió de número por múltiples motivos: algunos que tenían en el P. Lamera un director espiritual y un vínculo personal no han creído más oportuno de hacer parte de este; además, también el clero italiano ha decendido de número y los obispos se están mostrando siempre más “celosos” de sus sacerdotes y desaniman la petición de emitir la profesión de los Consejos evangélicos en los varios Institutos Seculares para presbíteros. Como sea, cada año está siempre la petición de algunos sacerdotes de entrar en el IGS. 


[1] El P. Rossi dejó el instituto cuando en la redacción del Estatuto se estableció que el delegado fuese un sacerdote de la Sociedad de San Pablo.

[2] “La Constitución Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio de 1988, de Juan Pablo II, cambió el título en Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, CIVCSVA”.

[3] Superior General SSP sucesor del P. Alberione.

Capítulo primero estatuto

Naturaleza y Fin

«Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común» (1Cor 12,4-7).

1. Alabamos a la Santísima Trinidad por el don de la vida y de la vocación. Somos presbíteros encardinados en una Iglesia local que en un día partícular de su existencia de bautizados han descubierto la gracia de una especial consagración al interno de la gran Familia Paulina (FP) fundada por el beato Santiago Alberione (1884-1971), sacerdote de la diócesis de Alba, llamado por el Espíritu a dar al mundo el Evangleio con los instrumentos más modernos de la comunicación. Comprender, amar, predicar y compartir la Palabra es el sentido fundamental de nuestra vida.

Profesamos la radicalidad evangélica en nuestro instituto que está agregado a la Sociedad de San Pablo (SSP). Prestemos atención al término “agregados”. Es un adjetivo fuerte que revela la naturaleza carismática y eclesial de nuestro instituto.

  • Somos obra propia de la Sociedad de San Pablo, no por tanto de simples afiliados o simpatizantes, sino parte integrante e indispensable del carisma paulino, partícipes de su misión evangelizadora. Sin nuestra presencia y la de los otros institutos agregados no sería completa.  
  • El padre Alberione ─ya desde los años 40─ nos ha soñado como verdaderos consagrados en el mundo. En aquel período tomaban forma los institutos seculares. Pero canónicamente no pertenecemos a esta forma de vida consagrada porque: no tenemos gobierno autónomo, conservamos una estructura más ágil y vivimos un apostolado explícito (no ligados al secreto). Nuestro moderador supremo es el Superior general de la SSP porque el padre Alberione deseaba que fuesen como la extensión en el mundo del carisma y de la obra de la Sociedad de San Pablo, una clase de miembros externos capaces de llegar dond e los religiosos no podían.
  • La consagración en el mundo a través de la profesión de los consejos evangélicos responde a una voluntad explícita del padre Alberione que quería para la difusión del Evangelio una familia de consagrados a tiempo completo. Somos reconocidos y llamados “Instituto”, no comparables ni en una simple asociación, ni a una tercera órden, ni a un grupo devocional. Nuestra agregación carismática y apostólica a la SSP hace de nosotros una forma atípica y originalísima de vida consagrada.

En el interno de la gran Familia Paulina nosotros llevamos la contribución de un modo de vivir el carisma con la nota carismática de la secularidad. En la historia de la vida consagrada el término “secular” se diferencia de “regular”, es decir, por aquellos que viven al interno de una comunidad religiosa constituida.

  • Para nosotros presbíteros diocesanos consagrados se concretiza primeramente con la dedicación a la iglesia particular: en ella llevamos con humildad y valentía el testimonio de un estilo apostólico moldeado en la escuela de Pablo, según las intuiciones del padre Alberione. Viviendo en medio de la gente y en comunión con el presbítero reunidos en torno a su obispo deseamos ser memoria de la forma de vida elegida por el Señor Jesús.

2. Profesamos a través de los votos reconocidos los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia según nuestra condición de presbíteros diocesanos y obispos. Esta donación puede parecer algo de extravagante para un ministro ordenado. Viene espontáneo preguntarse: ¿qué agrega la profesión a la gracia de la ordenación? Las motivaciones siguientes pueden servirnos para comprender mejor nuestra elección:

  • Motivo cristológico: Jesús se ha hecho nuestro “camino” invitándonos a compartir ─además de su enseñanza─ también su concreto y cotidiano estilo de vida. Los consejos son “la exégesis viviente de la Palabra” (Benedicto XVI) porque reproponen hoy la forma histórica que el Verbo ha elegido ser. Los votos son la memoria viviente del modo de habitar el mundo del Hijo de Dios.
  • Motivo bautismal: con el bautismo, el Espíritu tiene infuso en nosotros la misma vida divina. Esta es nuestra más grande dignidad. Con ella somos también adornados las virtudes teologales. Los tres votos son la modalidad más significativa para hacer operativo el don recibido: la fe se convierte operativa en el voto de obendiencia; la pobreza da cuerpo a la esperanza; la caridad se difunde más ampliamente gracias a un modo de amar csto y por tanto gratuito.
  • Motivo apostólico: los grandes santos han reconocido en los consejos una riqueza para el ministro ordenado. Antes que todo, gracias a estos el presbítero es ayudado a vivir el misterio de personal oblación que preside: los votos traducen concretamente la invitación a convertir lo que se celebra en la Eucaristía y a vivir con fidelidad evangélica las promesas de la ordenación. En segundo lugar, los consejos, cuando son vividos con autenticidad, hacen más creíbles la misión del presbítero. Creemos que un presbítero verdaderamente pobre, humilde y libre en los afectos sea seguramente más creíble en su misión pastoral y evangelizadora.
  • Motivo profético: los consejos evangélicos son también contestación de la mentalidad mundana y profesía de fidelidad y libertad. La pobreza libera la persona de la esclavitud de las cosas y de los bienes; la castidad de la tiranía de la sexualidad y de las relaciones morbosas; la obediencia de la tentación de la independencia, de la autoreferencialidad que aisla y de las modas ideológicas que se siguen.

3. Como presbíteros consagrados agregados a la SSP, comparten con esta el fin último de nuestro apostolado que es el establecido por el padre Alberione: «vivir y dar al mundo a Jesús Camino, Verdad y Vida» como lo dio el Apóstol. Estamos convencidos de que Cristo sea la “gran riqueza”[1] del cristianismo y que darlo a conocer y amar sea el don más bello que podamos hacer al prójimo. Y esto lo queremos cumplir porque hemos experimentado la presencia del Maestro de Nazaret como Camino, es decir, ejemplo perfecto para el hombre que, siguiéndolo en el amor, santifica su voluntad y los deseos; Verdad que santifica el intelecto; solo por él podemos recibir la plenitud de la verdad sobre los destinos del hombre; él es el único capaz de purificarnos por la mentalidad mundana y del error; como Vida que vive en nosotros en el Espíritu, nos libera del miedo a la muerte y hace fecundos nuestros afectos. Deseamos, como Jesús, anunciar que Dios es un Padre bueno y rebosante de misericordia. Compartimos esta finalidad con las otras instituciones de la gran FP con respecto y en la volorización de las modalidades específicas asignado a cada instituto. La FP está formada por cinco congregaciones religiosas, cuatro institutos de vida secular consagrada y unas asociaciones de cooperadores. El espíritu es uno solo, como una sola permanece la finalidad apostólica. Los varios componentes de la FP forman juntos «Pablo vivo hoy» (beato Alberione).

  • La Sociedad de San Pablo (1914) es una congregación religiosa compuesta por presbíteros y discípulos (hermanos laicos) dedicada a la difusión del mensaje cristiano, en el mundo y en la cultura de la comunicación, utilizando los medios que la tecnología pone a nuestra disposición hoy para comunicar.
  • Las Hijas de San Pablo (1915) son una Congregación de mujeres consagradas a Dios, empeñadas en la evangelización con los medios de la comunicación social. Presentes en los cinco continentes, las Hijas de San Pablo dedican la vida al anuncio del Evangelio con la pasión del apóstol Pablo, del cual toman el nombre y el estilo de la misión.
  • Las Pías Discípulas del Divino Maestro (1924) constituyen la rama contemplativa de la Familia Paulina. Atentas a las exigencias de la Iglesia, llevan en el corazón la universalidad paulina y comunican a Jesús Maestro a través del apostolado eucarístico, sacerdotal y litúrgico.
  • Las Hermanas de Jesús Buen Pastor (1938) en la Iglesia se encargan de acompañar el crecimiento de la vida cristiana del pueblo de Dios, en estricta cooperación-comunión con los sacerdotes y con cuantos están llamados al ministerio de atención pastoral.
  • El Instituto Reina de los Apóstoles para las vocaciones (1959) desarrolla en la Iglesia una nueva y original misión: suscitar y mantener viva la atención a la llamada de Dios. El empeño es por todas las vocaciones, en modo particular por aquellas de especial cosagración: al sacerdocio y a la vida consagrada, en sus formas.
  • Los Institutos agregados (1960) San Gabriel Arcángel y María Santísima de la Anunciación reúnen a hombres y mujeres célibres que profesan los votos de pobreza, castidad y obediencia. Estos ─como nosotros─ viven la misión apostólica paulina permaneciendo en propio ambiente de vida y de trabajo. El padre Alberione pensaba en los tres Institutos (Jesús Sacerdote, San Gabriel y María Santísima de la anunciación) como una única extensión de la SSP en tres ramas, denominadas “Unión Paulina”.
  • El Instituto agregado (1960) Jesús Sacerdote: estamos evidenciando su identidad comentando su estatuto. Debido a que este instituto desde el inicio ha caminado en estrecha unión con el Instituto Santa Familia, experimentando tantos frutos de fecundidad apostólica y de desarrollo, se considera oportuno reiterar que la colaboración entre el IGs y el ISF debe continuar y reforzarse.
  • Los presbíteros del Instituto Jesús Sacerdote están llamados también a manifestar particular atención en promover y animar la Asociación “Ancilla Domini”, aprobada jurídicamente por la Diócesis de Trieste, pero estrechamente ligada al IGS, porque fue fundada por el padre Furio Gauss, uno de los primeros sacerdotes del Instituto y fuertemente querida y amada por el padre Stefano Lamera, encargado directamente por el padre Alberione para animar al ISF y al IGS. Las “Ancillae Domini” son mujeres no casadas o viudas que tienen ya tienen absuelta su tarea educativo-materna. Su vocación es fuerte pero delicada. Deben estar, pero aparecer en primer plano lo menos posbile, como la Virgen Marìa durante la vida pública de Jesùs. Ayudan al sacerdote en las necesidades de su persona y de su ministerio. Debe tener la intuición, la dedicacio`n y la discreción de una madre. Oran asiduamente y, espontáneamente, ofrecen la propia vida por las nuevas vocaciones, por la perseverancia de aquellas ya reconocidas y para dar sufragio a los sacerdotes difuntos.
  • El Instituto Santa Familia, está formado por parejas de esposos que acogen la llamada del Señor a perfeccionar el sacramente del Matrimonio, siguiendo a Cristo Maestro y Esposo, en el camino de la pobreza, de la obediencia y de la castidad conyugal, según el carisma paulino.
  • La Asociaciòn de laicos, los Cooperadores Paulinos (1917), agrupa a hombre y mujeres, jóvenes y adultos, que se sienten llamados a compartir el carisma paulino y, permaneciendo en su propio estado de vida, colaboran con todos los otros componentes de la FP.

[1] Cf. 2Cor 8,9.

Capítulo segundo estatuto