Martes, 5 de Julio FERIA, O BIEN, SAN ANTONIO MARÍA ZACARÍA, PRESBÍTERO – ML

PRIMERA LECTURA

Siembran vientos y cosecharán tempestades.

Del libro del profeta Oseas 8, 4-7. 11-13

Esto dice el Señor: “Han nombrado reyes sin contar conmigo, han escogido príncipes sin saberlo yo. Con su oro y su plata se han hecho ídolos, para su perdición. Tu becerro, Samaria, es repulsivo y mi ira arde contra él. ¿Hasta cuándo serán incapaces de purificarse los hijos de Israel? Un artesano ha hecho ese becerro, que no es Dios, por eso quedará hecho trizas. Siembran vientos y cosecharán tempestades; su trigo no dará espigas, no producirá harina su grano, y si la produce, los extranjeros se la comerán. Efraín ha construido multitud de altares, y sólo le han servido para pecar. Aunque yo les escribiera todas mis leyes, las ignorarían como si fueran de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman su carne, no me dan gusto, pues tengo presentes sus culpas y castigaré sus pecados. Por eso volverán a la esclavitud”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL DEL SALMO 113B

R. Nosotros confiamos en el Señor.

Nuestro Dios está en el cielo y él ha hecho todo lo que quiso. En cambio, los ídolos de los paganos son oro y plata, son dioses hechos por artesanos. /R.

Tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven; tienen orejas, pero no oyen; tienen nariz, pero no huelen. /R.

Tienen manos, pero no tocan; tienen pies, pero no andan. Que sean como ellos quienes los hacen y cuantos confían en ellos. /R.

Los hijos de Israel confían en el Señor: él es su auxilio y su escudo; los hijos de Aarón confían en el Señor: él es su auxilio y su escudo. /R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO JN 10, 14 R.

 Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. /R

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo (Mt 9, 32-38)

En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: “Nunca se había visto nada semejante en Israel”. Pero los fariseos decían: “Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios”. Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

 Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

ENSEÑANZA, PREDICACIÓN Y CURACIÓN

 El profeta Oseas denuncia a los idólatras y da una enseñanza en contra de los que han fabricado altares a los ídolos. Asimismo, el Salmo 115, 5-7, describe lo que físicamente tienen los ídolos pero que están imposibilitados para percibir y actuar. En el evangelio, Jesús libera a un endemoniado y es acusado de hacerlo con el poder de Satanás, a lo cual él no responde, no pierde el tiempo en discusiones estériles y continúa su misión enseñando y predicando la Buena Noticia a quienes sí le quieren escuchar y necesitan ser curados en sus cuerpos y en sus almas. San Juan Crisóstomo, comentando este pasaje, dice: «Lo que en verdad molestaba a los fariseos era que consideraran a Jesús como superior a todos, no sólo a los que entonces existían, sino a todos los que habían existido anteriormente». A Jesús no le inquietaba la antipatía de los fariseos, Él continuaba fiel a su misión.

 Nosotros necesitamos aprender el método de Jesús que nos conduce a una generosa tarea apostólica: escuchar su enseñanza, porque estamos llamados a enseñar, a predicar y también a orar por los enfermos.

 Señor, danos corazones compasivos para que seamos esos obreros para la mies, llevemos tu mensaje a los que lo necesitan. Dejemos los ídolos que nos separan de Dios y del prójimo, apartemos un poco los ojos del teléfono y miremos a los que están como ovejas sin pastor, esperando una acción nuestra.

 Lcda. Genilde Urbano de Lugo.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. SAL 47, 10-11

Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique, y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino glorioso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 33, 9

Prueben y vean qué bueno es el Señor; dichoso quien se acoge a él.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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